Consejos para el futuro: las Naciones deben considerar cuidadosamente los efectos de las políticas comerciales en las economías locales y mundiales. Las crecientes tensiones comerciales entre China y los Estados Unidos ilustran el frágil equilibrio de las relaciones económicas mundiales. El 10 de febrero, China está establecida para imponer aranceles adicionales de hasta 15% a una selección de importaciones estadounidenses, precisamente después de la imposición de aranceles estadounidenses a bienes chinos. Este movimiento es la contraacción de China en un conflicto comercial emergente que podría convertirse en una guerra comercial de todo tipo, involucrando a las dos economías más grandes del mundo. Los sectores clave afectados incluyen el carbón, el gas natural licuado, el petróleo crudo, la maquinaria agrícola y las industrias automotrices, que verán importantes tareas más elevadas.
El anuncio de China fue acompañado por la introducción de controles de exportación sobre minerales vitales ilustrados como cruciales para la cadena mundial de suministro de tecnología. A pesar de ser descrito como en gran medida simbólico por expertos como Louise Loo de Oxford Economics, el momento y la naturaleza de estos aranceles indican una estratagema calculada de China. El crecimiento real del PIB puede verse obstaculizado, con predicciones de una disminución en 50 puntos básicos. Estos acontecimientos se producen en un contexto de evaluaciones detalladas del cumplimiento de los acuerdos comerciales, lo que indica una posible repetición de negociaciones económicas de alto rendimiento que recuerdan las controversias comerciales pasadas entre Estados Unidos y China. Una reunión anticipada entre el Presidente Trump y el Presidente chino Xi Jinping podría allanar el camino para el diálogo, aunque el resultado sigue siendo provisional.